❯Qué es · Cómo se aplica · En qué se diferencia del bote
Qué es realmente, cómo se aplica y por qué no tiene nada que ver con el bote que se compra en una ferretería. Sin tecnicismos y sin venderte humo.
El material
La espuma de poliuretano proyectada no viene hecha de fábrica: se fabrica en el momento de aplicarla. Dos componentes líquidos viajan por separado hasta la pistola, se mezclan justo al salir y reaccionan en el aire. En cuestión de segundos el líquido se expande muchas veces su volumen, se agarra a lo que tenga debajo y endurece.
El resultado es una capa continua, sin juntas ni solapes, que copia la forma del soporte: se mete en los encuentros, rodea los tubos y sella los rincones donde un panel rígido siempre deja un hueco. Esa continuidad es la razón de que se use para aislar, y no solo el material en sí.
Es exactamente el mismo producto que en el sector se llama «poliuretano proyectado» o «aislamiento proyectado». Son nombres distintos para lo mismo. En Espuma y Poliurea del Sur lo aplicamos con equipo propio en toda la provincia de Cádiz.
La confusión habitual
Las dos son poliuretano, y ahí acaba el parecido. El bote de ferretería está pensado para sellar un hueco concreto; la espuma proyectada está pensada para aislar una superficie entera. Ni el bote sirve para aislar una cubierta, ni tiene sentido llamar a una empresa para tapar la holgura de un marco de puerta.
Según para qué la necesites
La espuma proyectada resuelve el aislamiento. Si lo que tienes es una gotera o una cubierta que hay que impermeabilizar, el material que toca es otro. Estos son los dos caminos:
Si el problema es el calor en verano, el frío en invierno o la factura de la luz, lo que necesitas es proyectar espuma de poliuretano sobre la cubierta, la fachada o el interior de la nave.
Si el problema es el agua —goteras, cubiertas que filtran, piscinas o depósitos—, la solución no es la espuma: es una membrana de poliurea proyectada sobre el soporte.
Dudas frecuentes
No. Harían falta decenas de botes para unos pocos metros, el espesor quedaría irregular y el material no está formulado para aguantar sol y lluvia: en un par de veranos se degrada y se queda en polvo. Para sellar el hueco de una ventana, el bote es justo lo que hay que usar. Para aislar una superficie, no.
Existen equipos de alquiler, pero la proyección depende de variables que se controlan con oficio: la temperatura de los dos componentes, la presión, la distancia de la pistola y el estado del soporte. Con los parámetros mal ajustados la espuma sale quemada, con celdas abiertas o sin adherencia, y por fuera parece correcta. El fallo se descubre el invierno siguiente.
Se mira el espesor —se puede comprobar con un testigo—, la uniformidad de la superficie y que no haya zonas despegadas al golpearla. Una espuma bien proyectada suena maciza y está adherida al soporte en toda su extensión, sin cámara de aire por detrás.
Proyectado de poliuretano y poliurea en la provincia de Cádiz